Nadie vende pan frío

Nadie vende pan frío

Quiero que pienses por un momento: ¿Cuál fue la última compra que hiciste? ¿fuiste al supermercado, a una tienda departamental o compraste algo en línea? En este mundo ajetreado todos los días somos bombardeados por publicidad y por vendedores que desean convencernos de que su producto o servicio es indiscutiblemente la mejor opción.

Una de las frases favoritas de César Ontiveros, excelente amigo y anterior compañero de trabajo era: “nadie vende pan frío” y desde que la escuché la he utilizado en mi forma de ver las compras, las ventas y en general los negocios.

“Nadie vende pan frío”, esta frase me ha ayudado a ver con claridad cada vez que hablo con alguien que intenta venderme algo. Mientras analizo la propuesta atacan mi mente los siguientes pensamientos ¿Está siendo sincero con sus apreciaciones de lo que me intenta vender? ¿Si no estuviera promoviendo el producto pensaría lo mismo de éste? ¿Son reales las características que me dice o está exagerando para cerrar la venta? ¿Él mismo consume lo que me está ofreciendo?

Esta mentalidad me ha ayudado a evitar que las emociones controlen mis decisiones de compra. Como he mencionado en otras ocasiones, la venta siempre es emocional, es decir que la persona razona con el pensamiento pero decide con el corazón, es por eso que como comprador uno debe de tener el razonamiento controlado y libre de influencias emocionales que nublen la objetividad.

Al iniciar mi camino en la industria del MLM tenía la incertidumbre de a que empresa debía unirme, de manera que le di la oportunidad a cuanta persona se acercaba a fin de explicarme los beneficios del producto que estaban promoviendo. El tener presente la frase “nadie vende pan frío” me ayudó a analizar a consciencia cada una de las opciones, me di el tiempo de evaluar los pros y los contras de las propuestas y pude de manera inteligente tomar lo que consideré la mejor decisión.

De igual forma, al estar vendiendo pienso en la misma frase, procuro hablar con sinceridad al cliente y no exagerar en las características y los beneficios de lo que estoy ofreciendo. ¿Soy sincero con lo que promuevo? ¿Creo en lo que estoy diciendo? ¿Consumo mi producto y tengo un testimonio real debido a que lo estoy usando?

Como conclusión, una forma muy eficiente de ser mejor en los negocios, ya sea comprando o vendiendo, es que durante cualquier negociación en la que estés participando ya sea comprando o vendiendo tengas en tu mente la frase “nadie vende pan frío”.

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